Imagina por un momento un sueño que hayas tenido recientemente… ¿Cuánto puedes recordar? ¿Cómo es de real? ¿Qué darías por volver a vivir uno de tus sueños favoritos, o por que no se vuelva a repetir esa odiada pesadilla?

Los sueños, tan misteriosos y trascendentales, son solo el productos de una actividad natural que se lleva a cabo mientras dormimos.

Pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. Es mucho tiempo para no hacer nada, ¿No crees? Durante la noche no solo dormimos, sino que también ocurren varias de las cosas más interesantes y misteriosas de nuestra vida mental.

Si fuésemos conscientes de todo lo que nuestro cerebro produce durante las horas de sueño, seguramente ahora estaríamos locos o con fuertes trastornos psicológicos. Nuestra mente es capaz de enseñarnos mucho más de lo que sabemos, es como un arma a nuestro servicio que al dormir pierde el control y es totalmente autómata. Si no fuese por un proceso encargado de eliminar todo lo que pueda resultar demasiado fuerte o peligroso seríamos una victima directa de nuestra propia mente.

Éste proceso es innato del ser humano y se lleva a cabo en los instantes siguientes al despertar. Funciona como una censura que erradica todo indicio de pensamiento perjudicial para nuestra forma de ser, conciencia o integridad mental…

Se suelen eliminar fragmentos del sueño incomprensibles, frustrantes o simplemente los demasiado fuertes que puedan herir nuestra sensibilidad. Cunado ésto pasa, el resultado es que no solemos recordar los sueños o parte de ellos. Éste fenómeno se llama “lagunas mentales” y es tan normal como cualquier otra actividad de cerebro, es más, yo me preocuparía en el caso de no tenerlas.

El problema viene cuando falla nuestra censura personal, y nuestra arma más poderosa deambula e improvisa descontroladamente mientras descansamos, ya que entonces estaremos realmente perdidos. Muchos son los casos que se han dado y muchas las personas que están ingresadas en un centro psiquiátrico por este problema, pues no están locos, pero tuvieron la mala suerte de prescindir involuntaria e inconscientemente de este proceso de saneamiento mental, y ahora se encuentran perdidos, indefensos y perturbados por culpa de lo que en su día fue su mejor aliada, su mente.

A éste estado pudieron llegar por varios caminos, unos provocados y otros naturales pero todos, lamentablemente, alcanzables. Las drogas por ejemplo pueden ayudarte a llegar antes a ese problema del que una vez iniciado es casi imposible salir, ya que te destruye interiormente.

Por eso, cuando oigo a las personas de mi alrededor decir “he tenido la peor pesadilla de mi vida” o “yo nunca sueño nada”, pienso en lo ilusos que pueden llegar a ser, ya que si fueran conscientes de lo que maquina su mente cuando no la vigilan, bendecirían cada una de sus pesadillas o cada una de las noches que no sueñan nada, ya que eso es señal de que su mente funciona y de que hace bien su trabajo. Las pesadillas, por muy malas que nos parezcan, son afrontables ya que nuestra aduana entre lo soportable y no, así lo ha considerado, por lo tanto no debemos temerlas…

Cuando vayas a acostarte, piensa en ésto y duerme sin miedo, pues ya se encargan por nosotros de allanarnos el camino de nuestros sueños para que durmamos tal y como hasta ahora conocemos.

¡Felices sueños!

3 comentarios para “Soñar es de sanos”

  1. Khamul escribió

    Muy interesante. Pero mucho tiene que ver con las ondas y la fase REM.

    Cuidate, Zurdo.

  2. ayrim escribió

    Interesante artículo con el que inauguras tu blog. Espero leerte más cosas. Creo que los sueños son una gran fuente de inspiración para crear fantásticas o terriblees historias. Así que sigamos soñando!

    Muy bien!

  3. Jane Eyre escribió

    Leerte me ha dado sueño jajjaajja, que no que es bromitaaa.Bueno, que alcahueteando he llegado hasta aquí y pienso pasarme para seguir leyéndote.¿Por qué no te imaginaba escribiendo? No sé, será de esas cosas fuertes que criba mi mente, jajaja. Un beso.

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